Renée Carvajal
junio 2024
¿Leer es un acto feminista?
Para las mujeres que nacimos en esta época, aprender a leer, y el acceso a libros, lo damos por sentado. Que lo disfrutemos, o no, es otra cuestión, pero el simple hecho de poder tomar un libro de la biblioteca es algo que antes estaba prohibido. ¿Por qué?, porque leer enseña a pensar, a razonar y, sobre todo, a cuestionar. ¿Quién quiere mujeres pensadoras, razonadoras y cuestionadoras? ¡Pues otras mujeres, por supuesto!
Fue hasta hace poco que se nos permitió a la literatura de manera libre acceder. ¿Y lo hemos hecho?, ¿hemos sacado provecho de esta herramienta? Aprender a leer es una cosa; pero aprender a amar y disfrutar los libros, es otra. Una se aprende en la escuela, la otra se transmite de la misma manera que los conocimientos ancestrales: de generación en generación.
¿Por qué leer?
No por nada se han prohibido libros a lo largo de la historia. Leer es una manera de tener una conversación con mentes brillantes del pasado, o del presente, pero inaccesibles de alguna otra manera. Los libros son una poderosa herramienta para transmitir ideas, sembrar anhelos, cambiar posturas, mostrar realidades diferentes, ampliar las posibilidades, eliminar el conformismo, despertar conciencias o explorar el autoconocimiento. ¿Quién no quisiera todo esto para su vida? Imagínense por cuántos años el género femenino se ha perdido de este desarrollo intelectual que se traduce en desventaja, discriminación e incluso opresión para las mujeres.
El feminismo y la literatura
Cuando por años la literatura perteneció únicamente a las mentes masculinas ¡claro que leer se vuelve un acto revolucionario! El feminismo busca la reivindicación de los derechos de las mujeres en todos los ámbitos de la vida: el propio cuerpo, la mente y lo intelectual, las emociones, el amor, la familia, la comunidad, en el arte, la ciencia, la política, entre muchos otros. Lo mejor que podemos hacer por las futuras generaciones es aprender a amar los libros y pasar ese hábito a las pequeñas niñas que vienen detrás para que lo usen como herramienta de aprendizaje, para ampliar su mundo, cuestionar su papel en la Tierra, conocer la vida de otras mujeres, aprender sobre los temas que las apasionan, o simplemente para disfrutar de esos momentos de lectura en solitario.
Con tantas herramientas a nuestro alcance, es importante sacar provecho de ellas y transmitir, además de conocimiento, el amor por los libros y la urgencia por pensar, razonar y cuestionar.